Dirección de empresas e Internet: el desarrollo del teletrabajo
En este trabajo planteamos las principales influencias de la tecnología de la información en la Dirección de Empresas, concentrándonos en fenómenos como el desarrollo de Internet y su influencia en la Gestión de Recursos Humanos en las organizaciones. Las posibilidades de prestación de servicios a distancia que brinda Internet, con herramientas ergonómicamente apropiadas, están propiciando el desarrollo de fórmulas organizativas como el teletrabajo, que es preciso analizar. Por ello, planteamos un análisis teórico del teletrabajo, en cuanto a su origen, evolución y concepto actual, en el contexto de la introducción del teletrabajo en una organización y del desarrollo de Internet en esta década.
Internet y empresa
El entorno que aparece ante la Dirección de las empresas en la actualidad se caracteriza por elementos propios de la denominada Sociedad de la Información, como los avances tecnológicos producidos, la globalización de la economía o fenómenos como Internet, que están cambiando la forma de administrar los negocios (del Águila; Jiménez y Padilla, 1996a). Podemos considerar que es a partir de mediados de los 90 cuando las empresas españolas empiezan a emplear Internet con fines comerciales.
Y entre las causas para que se haya producido el desarrollo de Internet en el mundo empresarial, consideramos como más relevantes las siguientes (Águila y Padilla, 1996): el aumento espectacular en el número de usuarios de Internet, que se ha producido en nuestro país por la reducción de costes (mayor número y más competencia entre los proveedores, y lanzamiento del servicio InfoVía); el importante avance ergonómico (en software) de Internet y, en definitiva, como un elemento más de la actual Sociedad de la Información; el reducido coste para las empresas, por la aparición de empresas de servicios de Internet, entre los cuales los Hospedajes reducen considerablemente el coste de la presencia en la Red; y, la tendencia a la innovación, que una vez más se ha dado en el mundo empresarial como expresión de la necesidad de desarrollo organizativo de las empresas.
Estas causas ponen de manifiesto cómo la oportunidad tecnológica de Internet pasa a ser oportunidad económica para la empresa, haciendo viables aplicaciones empresariales como la teleinformación, el telemarketing, la teleeducación, el teletrabajo, y otras. En este sentido, el interés de las empresas españolas por Internet es evidente: continuamente aparecen nuevas actividades comerciales que se ofrecen en Internet (véase a este respecto del Águila; Jiménez y Padilla, 1996b).
Un empleo que hacen las empresas de Internet es para el desarrollo de Intranets, término que se refiere al empleo de la tecnología de Internet para uso interno de las empresas, en sus sistemas de información, y que empieza a usarse a principios de 1995 por parte de expertos de la industria de las tecnologías de la información norteamericanos. Este empleo es cada vez más acusado, para funciones tales como la publicación de documentos de la empresa; acceso a directorios con opciones de búsqueda; páginas Web corporativas, de departamentos o de empleados; aplicaciones simples de groupware; distribución de software; y correo electrónico. Todas estas utilidades vienen a facilitar el teletrabajo.
Podemos, por tanto, concluir que el desarrollo de Internet en el mundo empresarial es imparable, llegando a convertirse en un nuevo entorno virtual para los mismos; además, las tecnologías aplicadas en Internet están siendo aplicadas como soporte de los sistemas de información internos de la empresa (intranets). Todo esto no viene sino a facilitar la adopción del teletrabajo en las empresas.
El teletrabajo se manifiesta como una forma de trabajar, y afecta, en primer plano, a los recursos humanos de las organizaciones, en tanto en cuanto estos son los beneficiarios o sufridores de este sistema de trabajo y como una manifestación más de la denominada flexibilidad laboral. En Europa, la importancia que ha adquirido el teletrabajo es evidente: la Unión Europea lo considera una de sus aplicaciones fundamentales (la primera entre diez) para afrontar con éxito la sociedad global de la información, y se ha propuesto lo siguiente (Comisión Europea, 1994; pág. 25): Fomentar el teletrabajo en casa y en oficinas satélite de manera que no sea necesario desplazarse largas distancias para ir al trabajo. Desde esos lugares, será posible conectarse electrónicamente con cualquier entorno profesional independientemente del sistema utilizado.
El término teletrabajo, etimológicamente supone la unión entre "telou" (griego) y "tripaliare" (latín), que significan lejos y trabajar, por tanto sería trabajo a distancia. Sin embargo, el primer término más aceptado y empleado para referirse a esta actividad fue el de telecommuting, en castellano literalmente teledesplazamiento, apuntado por el norteamericano Jack Nilles en 1973, que lo definió como llevar el trabajo al trabajador, en vez del trabajador al trabajo. Desde entonces, los términos más empleados son telework (teletrabajo) y telecommuting, el primero de ellos en Europa y el segundo en Estados Unidos, aunque se detecta una tendencia hacia el uso de telework. No son términos idénticos.
Para Nilles (1994) el telework o teleworking engloba al telecommuting. Entiende que el teleworking se refiere a la disminución de los desplazamientos de forma general, incluso una vez que el empleado está ya en su lugar habitual de trabajo, mientras que el telecommuting se refiere a la disminución de los desplazamientos que debe realizar cotidianamente desde su domicilio al centro habitual de trabajo.
Nosotros planteamos la cuestión de que el teletrabajo es más que una forma de trabajar. Precisa del desarrollo de técnicas de Dirección específicas con carácter globalizador, en las cuales se planifique su entronque o introducción en la organización y se diseñen sistemas de información adecuados. Con todo, nuestra concepción del Teletrabajo, desde la óptica de la Dirección de Empresas, y en el marco de su introducción en una organización es que la adopción del teletrabajo es aquella estrategia funcional de cualquier organización consistente en la flexibilización, en tiempo, y en lugar, de los recursos humanos de la empresa, en orden a conseguir incrementos en competitividad (por reducción de costes o por una mejor respuesta al mercado), que se concreta en el empleo intensivo de las Tecnologías de la Información para la relocalización de los trabajadores, manteniendo su vinculación a la empresa (formal o no) mediante un sistema de información adecuado (Padilla, 1996).
Sin embargo, el teletrabajo no es un fenómeno único, sino que engloba a una serie de modalidades que recogemos, brevemente y agrupadas en tres categorías, a continuación (véase Padilla, 1997, donde recogemos datos sobre la aplicación de estas modalidades en España):
El teletrabajo en casa, en el hogar o en el domicilio supone realizar todo el trabajo o parte del mismo en el domicilio del empleado, en vez de realizarlo en su lugar habitual de trabajo. Esto se puede hacer a tiempo completo o a tiempo parcial, y siguiendo como empleado de la empresa o bien como empresario que presta servicios a la misma (teletrabajador freelance). El coste de las comunicaciones en esta modalidad se reduce drásticamente con el empleo de las facilidades de Internet, lo cual posibilita aún más el que los teletrabajadores presten servicios a empresas ubicadas a grandes distancias geográficas, aunque no telemáticas, desarrollándose una modalidad que denominamos de teletrabajo transfronterizo (offshore telework).
El teletrabajo móvil o telenómadas supone que los empleados puedan trabajar allí donde necesiten hacerlo, por ejemplo en la empresa del cliente. También se emplean términos como oficina móvil, que incide en el aspecto tecnológico. En este esquema de funcionamiento son útiles intranets con informaciones accesibles a distancia. Los Centros de Teletrabajo o Telecentros son locales convenientemente equipados y localizados cerca de los domicilios de los teletrabajadores que permiten la reducción de los desplazamientos de estos, con la provisión de facilidades ofimáticas, informáticas y telemáticas. Se utilizan por uno o varios empleadores.
Es evidente que esta fórmula organizativa (teletrabajo), tiene importantes connotaciones para la Administración de Empresas. Para una administración eficaz del mismo es preciso efectuar un diagnóstico y una planificación de su introducción en la organización, siguiendo la metodología estratégica, y considerar las características específicas de los flujos de información en el teletrabajo.
Texto extraido de:http://www.sappiens.com/html/ejemplos/economia2/sappiens/comunidades/ejemploseconomia2nsf/unids/Direcci%F3n%20de%20empresas%20e%20Internet/EF028CBA1F67052541256FAF0061FB842d8e.html?opendocument
Dirección de empresas e Internet
jueves 27 de marzo de 2008
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